Bajo el agua, la visión es limitada y el olfato tarda mucho tiempo en propagarse. ¿Pero el oído? El oído es inmediato. Para los peces, la detección del sonido no es solo una herramienta útil, es una cuestión de supervivencia. En el mundo acuático, la capacidad de detectar el sonido es la forma en que los peces localizan a sus presas, evitan a los depredadores, se comunican entre sí y se orientan en entornos turbios o profundos.
Aunque muchos pescadores se fijan en los patrones de color y las formas de los señuelos, la ciencia ha demostrado desde hace tiempo que los peces «oyen» primero, reaccionan rápidamente y atacan basándose en vibraciones y señales acústicas. Esta sensibilidad natural al sonido es lo que hace que la tecnología EBS™ (Electronic Baitfish Sound) de Livingston Lures sea una de las herramientas más revolucionarias de la pesca moderna.